Merlo 

Nueva esquina de la memoria

Desde la Subsecretaría de Derechos Humanos, a cargo de Marcela Maidana, continúan señalizando las esquinas de la memoria y en este caso recordaron a los vecinos Devallis y Pullín. Actualmente sus hijos viven en México y en representación de la familia asistió su sobrina Laura.

Si bien no hay mucha información, desde el área lograron reconstruir sus biografías gracias al trabajo de las autoras del libro “Ausencias presentes” Susana Crosetto, Maria Depetris y Mirta Gallegos.

A Graciela “Chela”, Edit, compañera de infancia y adolescencia, la definía como “una chica tímida, muy bonita, bajita, de unos ojos claros preciosos, pero por lo que todo el mundo la identificaba era por su risa. Tenia una risa hermosa; era como musical”. La joven asistía a la parroquia San José Obrero, daba catequesis en la catedral y asistí a la guardería Maestro Aguirre para jugar con los chicos ya que su sueño era ser psicopedagoga.

Osvaldo, por su parte, era recordado como el “colo” que “se vivía peinando, era impecable, super limpio, estudiaba en la Escuela del Trabajo y hacía la especialidad de la Electricidad, era un amigo extraordinario, una persona muy especial, leal, firme en sus convicciones. Un chico que no se apuraba en los procesos, que tenía argumentos, lecturas, conocimientos” recuerda Alfredo, compañero de secundario y de militancia.

Quien también lo recordó fue Elsa, la hermana de Osvaldo: “Osvaldo militaba en el ERP, no se bien el cargo, pero era importante a nivel regional. Estuvieron en Tucumán, de ahí se fueron a Córdoba y luego a Buenos Aires. En ese momento mi hermano tenía veintiún años y ella veinte, la nena tenia tres (Mariana) y Marcos era bebé”.

Y continuó: “Allí fue el operativo: es como que cantaron la casa, la rodearon. Estaba mi cuñada, mi hermano no. Ella prendió todas las luces para ver si él, cuando volvía se daba cuenta y no entraba, pero no, el entró. Lo estaba esperando. Fue el 12 de julio de 1976, por la noche”.

Por último, Néstor, su cuñado, contó cómo procedieron luego de su desaparición: “Presentamos fue el habeas corpus y después empezamos con las cartas al Ministerio del Interior. Cuando se reconstruyeron los hechos, los mismos vecinos dieron sus testimonios de cómo había sido. Eran los mismos servicios de las fuerzas armadas y paramilitares. Yo hasta cerca de la democracia pensé que iban a parecer”.

Fuente VeO

 

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