Cuando no se ve, lo que no se quiere ver

OPINIÓN

La noticia del día refiere a que  el Ministerio de Transporte de la Nación, a cargo de Mario Meoni, determinó que los servicios de transporte automotor de pasajeros podrán trasladar hasta 10 personas paradas dentro del vehículo y el transporte ferroviario, Habla de los espacios libres por metro cuadrado que deben respetarse, permisos de circulación etc etc etc.

Y uno mientras la lee no  hace menos que preguntarse, si no se trata de una broma de mal gusto, en que país habitan algunos de los funcionarios que hacen estas sesudas  normativas, o lo que es peor piensa, que nos están tomando el pelo y esto termina siendo solo un poco más de  «Sarasa».

En serio ningún funcionario  se dio cuenta que  en ningún momento de esta eterna cuarentena,  los distanciamientos y los controles en los trenes  solo existieron para las fotos. ¿No van por la calle? ¿No miran los noticieros?, ¿no escuchan los comentarios de la gente?

Puede ser que sigan viviendo en una realidad paralela a la de los otros ciudadanos de a pie que día a día viajan en tren. ¿De que distanciamiento nos están hablando? ¿De qué controles?

Los políticos argentinos casi sin excepciones tienen la rara habilidad de ver las cosas desde sus cargos, muy diferente a como se ve  en la calle. Y eso durante estos interminables meses desde aquel nefasto 20 de Marzo se nota mucho.

En este como en otros tantos temas da la sensación que  legislan desde una burbuja y que como el título de la novela de Milan Kundera «La vida está en otra parte»

Algo así como una realidad paralela, un surrealismo que no tiene nada de mágico, un doble mundo platónico pero  sin esencias.

Se la pasaron todo el tiempo  acusando de «Pro muerte» a los ciudadanos que intentaban salir a ganarse el mango porque a diferencia de ellos, no tenían asegurado en sueldo a fin de mes sin siquiera un mínimo recorte.

Y ahora que la situación los desbordó nos dicen bueno «ahora los dejamos salir»,  pero si se contagian la culpa es de ustedes.

Atrasan, desafinan y viven despreocupadamente  a contramano exigiéndoles cosas a la sociedad  que ellos  mismos no cumplen. O será que simplemente  que nadie puede ver lo que no quiere ver.

 

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